el marino que perdió el mar

el marino que perdió el mar

miércoles, 1 de agosto de 2012

Un día...

Un día supe que mi destino era navegar.
No importaba en que barco.
Ni con que tripulación.

Salí dejando tras la popa a los míos.
Sin saber si volvería a verlos.
Navegué durante años sin volver nunca al origen.
Tuve que sortear grandes peligros.
Pasos de mar estrechos como bocas de dragón.
Vientos de tal violencia que arrancaron arboladuras enteras.
Velas desgarradas convertidas en harapos.
Hombres perdidos pola borda pasto del temible kraken.
Naufragios en terras ignotas.
Islas salvajes de gente fiera.
Antropófagos que diezmaron la tripulación.
Nieblas enviadas por los dioses para desorientarnos.
Arribadas a paises de leyenda.
Hombres azules y mujeres verdes.
Animales altos con joroba que obedecen como perros.
Tierras que no conocen el agua.
De calores abafantes.
Noches gélidas.
Dátiles y miel.
Y de nuevo el mar.
Fuera de las últimas columnas.
En dónde dicen que el mar acaba.
Se interrumpe abruptamente.
Cayendo a un vacío insondable.
Y nuevas tierras nunca conocidas.
De gente que talla metales y pinta cuevas.
De gigantes de un solo ojo que no saben beber vino.
Hospedaje interesado en la isla de una maga.
Viaje a la tierra-mar de los muertos que son sombras.

El tiempo pasando que me hizo viejo.
La sabiduría para encontrar el rumbo de vuelta.
Oler de nuevo el paisaje conocido.
Arrumbar entre los bajíos a buen puerto.
Y finalizar la vida de marino.
Practicamente la de hombre.

Un día supe que mi destino era navegar.
El mismo día que me creí Ulyseus.

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