el marino que perdió el mar

el marino que perdió el mar

jueves, 12 de noviembre de 2015

Valor ...


Valor ...

Hay palabras que nos llenan la boca
Como si los labios, lengua, paladar se pusieran solemnes al decirla
Volvemos la mirada. Nos ponemos espectantes. Receptivos. Aguardando la heroicidad

Con ganas de conocer al poseedor de ese don
Pedirle la camiseta. Que nos firme en el pecho

Ayer
En el extranjero próximo al que vivo
Una mujer
Viejísima. Arrugadísima. Dobladísima
Con dos grandes bolsas de volumen semejante al de ella

Quedé perplejo
La gente pasaba a su lado sin inmutarse
Como si únicamente yo la viese
Me acerqué
Le pregunté a dónde quería ir para llevarla
Miró para mí
Me sonrió

Me dijo que si podía comprarle algunas legumbres
Y castañas
No le fuera muy bien el mercado
Sorprendido
Le compré
Habría que ser alguien de otro planeta para no hacerlo
Le volví a insistir si quería que la llevara
No. El bus estaba cerca

VALOR

Este episodio que voy a contar forma parte de la vida de un joven e inexperto marino
También puede ser ficción
Cada quien que lo interprete a su modo

Se le consideró un valiente
Dos veces quedó citado en los Diarios de Navegación por sus actuaciones voluntarias y arriesgadas
Valentía, temeridad, inconsciencia ...
El Diario de Navegación de un barco es su biblia

Sinembargo, el hecho que voy a narrar no figura en ningún registro.

Era su primer viaje en aquel buque frigorífico, que traía pescado congelado de los fabulosos caladeros africanos para la dieta del opulento occidente
Atracados a puerto y abarloados (costado contra costado) de un pesquero comenzaron las faenas de carga de merluza congelada
En un país racista
De mayoría negra
En donde no se permitía hablar con los negros que trabajaban a unos metros de distancia. En que cualquier observación había que canalizarla a través de un capataz blanco

Le tocaba "guardia de puerto". Vigilar la carga y estiba de las ligadas (redes de carga) que entraban en las bodegas
La colla (grupo) que trabajaba era de negros. Todos
Se acercaba el final de su turno
Él arriba, observando
Ellos abajo, trabajando en la gélida bodega

Un trabajador miró hacia arriba. Hacia él. Se miraron durante unos segundos
El negro cogió una merluza suelta de un bloque
Bloque roto al llegar a la bodega
La metió entre sus ropas mientras seguían mirándose

Paró la actividad durante una hora para comer
Al terminar, el joven oficial se fue a descansar
Un marinero vino a decirle que lo llamaba el Capitán
Cuando entró en el camarote de quien manda buque y hombres, se encontró con otro personaje
De uniforme, anglosajón, estirado, blanco
Uno, el Capitán con cara de preocupación
El otro, con cara de mala leche incontenida

Le preguntó - el Capitán - si sabía que un negro de la colla había robado una merluza.
Le contestó que no era así. De un bloque congelado roto le había permitidoque la cogiese
El del uniforme colonial estalló
Que se debían respetar las normas y reglamentos de su país. No podían consentir que unos extranjeros las incumplieran. Precedente. Actuación tendenciosa. Permisibilidad ante el resto de los trabajadores ....

El joven e inexperto oficial, pálido, escuchó el chaparrón
El Capitán le pidió disculpas al oficial justificando que era su primer viaje a su país, que desconocía los reglamentos internos y que no volvería a suceder
El oficial colonial marchó, no sin antes advertirles, que era una falta grave, que la reincidencia podría significar la reirada de la cartilla de navegación, la prohibición de entrar en su país y la posibilidad de cárcel si desembarcaba

El joven e inexperto oficial volvió a su camarote
Estaba tumbado en la litera cuando, a través del portillo (ojo de buey), escuchó unos lamentos. Salió a cubierta y pudo ver como dos policias al mando que aquel oficial que subiera a bordo, aporreaban, con palos de madera bien pulidos al trabajador negro
Como remate. De forma ostensible. Para que se viese. El oficial colonial, de una patada, tiró la merluza al mar entre el barco y el muelle

Valor
A veces es un acto inconciente, arrebato
Quien lea y juzge este episodio podrá decir que no es valor, que es un comportamiento correcto entre humanos
El valor del valor lo marcan las circunstancias
El propio valor que cada uno le queramos dar

Para mí
VALOR
Es
El de la viejecita que apenas sin poder moverse vende sus hortalizas y fruta en el mercado
El de las madres (la mía) que parieron en casa con dolor
El del padre, seguramente en paro, que en el super tiene que vencer el impulso de hacer cualquier barbaridad cunado tiene que negarle a sus hijos la compra de un chupa-chup
...
Desgraciadamente ese VALOR no vende

Por el contrario, la heroicidad de un deportista, el gesto de un político o determinada acción de una vedette, nos dejan apampanados

VALOR
Una palabra sinónima a VACÍO sino se ajusta a humanidad

Creo, que no se puede ser únicamente "buena persona". Hay que practicar al margen de tendencias, modas o circunstancias
Todos somos sensibles a todo si queremos
No admito que me digan débil o sensiblero
Que nadie se equivoque
No me jodan

2 comentarios:

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